Madrid,
20 feb (EFE).- A las órdenes de Arnaud Maillard y Álvaro Castejón, la
firma Alvarno ha ejecutado una colección preciosista que busca su
renacer, un nuevo punto de partida, con una loa al escarabajo, símbolo
de la resurrección en la mitología egipcia.
Bajo unas potentes
luces de vigilancia en la pasarela, este insecto está presente en
diferentes prendas bien bordadas, dibujado con cristales de Swarovski o
con espejos en una bomber de "cashmere".
Abrigos de corte
militar extra largos encabezaron un ejército de prendas urbanas, en la
que las botas de maniobras y los galones de terciopelo jugaron un papel
importante.
Maillard ha detallado que cada seis meses se
renuevan en una búsqueda constante por innovar sus patrones y con la
expectativa de "sorprender" con cada colección, pero a todas ellas les
unen elementos comunes como la elección de ricos materiales y un
preciosismo, casi obsesivo, por los detalles.
Bordados sobre
tul, verdaderas joyas sobre el cuerpo, con faldas muy cortas que
contrastan con abrigos tan XXL que rozan el suelo, que contrastan con su
peso, tan ligero como una pluma.
Sofisticados vestidos de
noche, con más de dos metros de cola, que se cobijan por un abrigo
aderezado de martas cibelinas cosidas a bandas sobre tul.
Por
primera vez, los volantes hacen su aparición en las maniobras de
Alvarno, para continuar con una silueta drapeada y trenzada que
construye el cuerpo y lo fija en la retina, y da paso a un camel de
camuflaje, a un sutil "animal print", con una mirada a los cortes
orientales con mangas extralargas y abiertas.
Tres únicas concesiones al negro clausuraron el desfile.
IMAGEN: -SEÑAL ORGANIZACIÓN EVENTO-.
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